ESTA EXPOSICIÓN EXPLORA LOS «TYPOS» DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD
Kevin Gorian
La Yale Libreary en Connecticut, Estados Unidos, presenta “Beauties of My Syle”, una exposición que explora los errores de los libros impresos en los últimos 500 años.
Tus errores de ahora pueden ser las exposiciones museográficas del mañana: a todos nos ha sucedido que, mientras escribimos un texto, sea este mismo artículo, un trabajo escolar o un correo electrónico, de pronto se nos va una letra o escribimos mal una palabra. Nunca me había detenido a pensar que para los futuros antropólogos y estudiosos del pasado, estas erratas podrían significar algo más que un descuido, como lo demuestra la nueva exposición de la Yale Library (ubicada en New Haven, Connecticut, Estados Unidos).
Los curadores de esta muestra, Rachel Churner y Geoff Kaplan, exploraron el archivo de la Beinecke Rare Book and Manuscript Library y juntaron un montón de textos con faltas de ortografía, comas faltante y signos de más (por mencionar algunas faltas comunes), así como hojas de correcciones que se imprimían sobre textos ya publicados. “Beauties of My Style”, que es el nombre de la exposición, incluye desde mapas mal hechos hasta textos religiosos con fallos que harían que a cualquier profesor de literatura se le subiera la presión. O algo así.
El eje central de esta colección de errores humanos históricos remontados a más de quinientos años es una hoja de correcciones del “Ulises” de James Joyce, en la que se catalogan más de 200 fallos de la edición de 1922. Porque, sí, antes de la era digital, cuando no era tan sencillo corregir un manuscrito como abrirlo en Word y cambiar un caracter, las editoriales incluían hojas que señalaban todos los errores ubicados dentro de sus volúmenes. Muy vintage.
De entre todos los fallos catalogados a lo largo de la historia, el más relevante dentro de “Beauties of My Style” (título que, por cierto, sale de una frase dicha por el mismo James Joyce: “These are not misprints. but beauties of my style hitherto undreamt of”) es el de la Wicked Bible de 1631; en el tiraje de 1,000 ejemplares, el Séptimo Mandamiento rezaba “Thou shalt commit adultery” (Cometerás adulterio). Los impresores de esta edición tuvieron que pagar una multa enorme por olvidar poner la palabra “not”. Poca cosa; solo se equivocaron al momento de publicar las palabras de Dios en una de las doctrinas más importantes de la religión Católica y Cristiana (si te interesa, todavía hay cerca de 20 de las Biblias de los Pecadores rondando alrededor del mundo y su valor puede alcanzar los $40,000 dólares).
Antes de terminar este artículo, me gustaría añadir una pequeña anotación sobre el nombre de la muestra: la frase en la que se basaron para nombrarla, “Estos no son errores de imprenta, sino bellezas de mi estilo hasta ahora insospechadas”, se la dijo Joyce a su editora para defender su estilo de escritura, ya que cuando enviaba sus manuscritos repletos de juegos de palabras y deformaciones de la lengua, quienes lo leían daban por hecho que el escritor había cometido error tras error al redactar.
La exposición “Beauties of My Style” estará disponible en la Yale Library hasta el 6 de septiembre de este año, así que si andas por los rumbos, no dudes en darte una vuelta.